"Un momento realmente increíble se vivió este medio durante el congreso del Partido Justicialista que se realizó esta mañana (por ayer lunes), cuando los mismísimos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá me pidieron que no grabara sus discursos en la sede. Lo que es más, el senador nacional insistió con que le entregara el teléfono con el que había grabado su discurso.
Al acto
comenzó alrededor de las 11 de la mañana y tranquilamente podía escucharse
desde afuera de la sede ya que se había montado todo un esquema de sonido para
que la palabra de los hermanos Rodríguez Saá se escuchara claramente.
Al ver que
el ingreso principal estaba atestado de gente, me dirigí a la puerta del
costado izquierdo que es por donde muchas veces se le dio acceso a la prensa.
Desde allí el discurso se escuchaba y se podía grabar perfectamente, pero
decidí ingresar al ver que, en vez de estar hablando desde un podio, los
Rodríguez Saá daban sus discursos desde un escenario montado al centro de la
sede del PJ.
El objetivo
era simplemente tomar una fotografía del Gobernador y senador hablando. Tenía a
la vista el viejo celular con el que siempre grabo y la cámara fotográfica
colgada del cuello. O sea, en ningún momento oculté el hecho de que estaba
grabando.
Además, cabe
destacar que no había ninguna autoridad del partido o encargado de prensa que
haya informado a los medios que este congreso, a diferencia de tantos otros, no
se podía grabar.
Inmediatamente
una mujer comenzó a decirme que no grabara. Le expliqué que soy periodista y
que estaba trabajando. La mujer dijo que me iba a sacar el teléfono y le
pregunté con qué autoridad pretendía hacer eso. Al ver que no dejaba de grabar,
esta mujer comenzó a gritar hacia la tribuna, señalándome y diciendo que yo
estaba grabando. Rápidamente comenzaron a llover desde la tribuna acusaciones
de “traidor”, la nueva palabra favorita del oficialismo provincial.
Fue tanto el
revuelo que el Gobernador, que recién tomaba la palabra, paró su discurso y me
dijo, “no grabe, compañero”. A lo que le respondí, “soy periodista,
Gobernador”. Enojado, “el” Alberto me dijo por el micrófono “respetanos,
hermano”, mientras que su hermano se acercó al costado del círculo central y me
pidió que le entregara el teléfono celular con el que estaba grabando.
Obviamente le dije que no, argumentando que se trata de mi herramienta de
trabajo.
El senador
insistió con su más que inusual pedido y en ese momento vino un hombre alto y
canoso y, amablemente, esto hay que destacarlo, me pidió que saliera ya que los
ánimos estaban más que caldeados. Viendo que la cosa no daba para más, y que
continuaban los gritos por más que ya había cortado la grabación, decidí
hacerle caso a este hombre y me retiré.
Más allá de
lo extremadamente tenso de la situación, lo verdaderamente insólito del
episodio es que los Rodríguez Saá estaban dando un discurso más que
políticamente correcto, diciendo cosas como que hay que trabajar más, escuchar
las críticas, mejorar aspectos como la salud y la inseguridad, etc. Cosas que
ya ha dicho más de un funcionario o miembro del oficialismo. No se trataba de
un discurso para un grupo súper íntimo. Era simplemente un discurso más, como
tantos otros que sí se nos permitió grabar en la sede del PJ.
Para
finalizar, solo tengo palabras de agradecimiento hacía todos los colegas
periodistas, ya sea de medios independientes u oficialistas, que ya me han
manifestado su apoyo y solidaridad ante el episodio vivido."
Fuente: http://lagaceta-digital.com.ar
