En una ceremonia nunca antes vista, impensada, histórica y a su vez lejana a todo el fervor que los fieles le imprimían año tras año, este domingo se celebró la misa en honor al Santo Cristo de la Quebrada. Fue con la tradicional misa que ofició el obispo diocesano de San Luis, monseñor Pedro Martínez, aunque en este 2020 y en plena pandemia del coronavirus, se desarrolló en una parroquia casi vacía y a puertas cerradas.
Igualmente, a través de transmisiones en vivo por internet, radio y televisión, miles de católicos pudieron, al menos a la distancia, venerar al Santo Milagroso. Las emisiones fueron consensuadas entre el Gobierno de San Luis, la Iglesia y la Municipalidad de Villa de la Quebrada.
Cuando el reloj marcaba las 17:13, monseñor Martínez abrió la ceremonia acompañado por el canto de las pocas personas que lo acompañaron en la parroquia. Apenas un puñado de hermanas, algunos sacerdotes y la intendenta de la localidad, Rosa Calderón. Sobre el sector izquierdo de la parroquia habían ubicado al Santo Cristo de la Quebrada, cuya imagen fue adornada con flores rojas y blancas.
Después de la lectura de la carta del apóstol San Pedro, el obispo Martínez dijo su homilía en la que hizo hincapié en la relación entre el Santo Cristo del norte sanluiseño con sus fieles a quienes instó a orar, a ofrecer sus sacrificios ante la cruz y pedir al Señor de la Quebrada por bendiciones y protección para sus familias.
A las cero horas de este domingo 3 de mayo, desde las escalinatas del exterior de la iglesia, el cura párroco local, Cristian Córdoba, vitoreó al Santo Cristo de la Quebrada acompañado de fuegos artificiales, la sirena de los bomberos y música. Los pobladores de los alrededores pudieron escucharlo y ver desde sus casas el espectáculo de luz y sonido. También se transmitió en directo vía Facebook.
La actividad contó con la presencia de la intendente comisionado, Rosa Calderón, un puñado de colaboradores que hicieron posible el desarrollo del acto que duró pocos minutos, bomberos voluntarios de la localidad y la policías locales que cuidaron que se respetaran los protocolos de aislamiento social y que las personas que allí se encontraban sean unicamente las autorizadas.
