Cómo es la situación de los comercios del interior durante el aislamiento

(31-3-2020) En algunas localidades, especialmente las turísticas, los comerciantes notan una significativa baja de sus ventas, mientras que eso no ocurre en pueblos donde su economía no depende del turismo, aunque sí se modificaron algunos hábitos del consumidor.

La Posta consultó a comerciantes de La Calera y de Villa de la Quebrada, para conocer cómo trabajan en tiempos de aislamiento social por la pandémia de coronaviru.

Los propietarios de almacenes, mercaditos y panaderías relevados trabajan dentro de los horarios exigidos por las autoridades, que los obliga a cerrar sus puertas a las 20:00. Algunos expenden sus productos a través de una ventana y otros a puertas abiertas pero con restricciones de acceso y controlando las distancias entre las personas.


En cuanto a los precios de los productos -una queja recurrente entre los consumidores- pudimos observar mínimas disparidades entre los comercios minoristas. 

En La Calera, Gisella, del comercio "San Expedito" comentó que los vecinos recorren los negocios para buscar el mejor precios. Así mismo, y en coincidencia con otros colegas de su rubro, informó que los proveedores de verduras son los que más aumentaron las listas de precios, especialmente la zanahoria y la papa, destaca. Sin embargo, salvo algunos productos puntuales como los guantes, los precios de almacén se mantienen tal como estaban antes de la obligatoriedad de aislamiento social. 

Susana, de "Sangrado Corazón de Jesús", comentó que en su comercio notó un cambio de hábitos de sus clientes. Explicó que antes de la pandémia compraban de a una unidad por producto o los alimentos del día y que en cambio ahora llevan más cantidad para no evitar salir de sus casas innecesariamente, incluso señaló que las ventas son mayores durante la mañana que en las tardes. 

El hecho de estar restringidos los viajes a la ciudad capital, en el caso de La Calera, los vecinos se ven obligados a consumir en su pueblo, por la que la venta de los pequeños comercios no se vio afectada. En Cambio, en Villa de la Quebrada ocurre todo lo contrario. 

La falta de movimiento turístico resintió por completo algunos emprendimientos netamente dedicados a ese rubro, pero también lo notan quienes comercian con productos de primera necesidad. En este sentido, Ramón Aberastain, dueño del mercadito Enzo, al igual que otros colegas de ese pueblo consultados por este medio, notan una significativa caída de sus ventas. 

Así mismo, es de destacar que los habitantes de Villa de la Quebrada que cuentan con movilidad propia, suelen realizar compras en la ciudad de La Punta, por razones de cercanía y por la necesidad de realizar tramites que no pueden hacer en el pueblo, tales como operar con cajeros automáticos.



A modo de ejemplo, podemos destacar los precios de algunos productos esenciales en los comercios consultados:

La leche ilolay cuesta en La Calera entre $70 y $85. En Villa de la Quebrada, Mercadito Enzo vende La Serenisima a $70. Los huevos se comercializan por unidad; en La Calera entre $7 y $8 cada uno mientras que en Villa de la Quebrada a $10. Los fideos Marolio se ofrecen a $40 en los tres comercios consultados. Mientras que el pan cuesta $60 el kg en las panaderías de elaboración propia de ambos pueblos.