Quines: Polémica por la venta de combustible en lugares no habilitados

(26-7-19) A fines del año pasado la Policía allanó y clausuró varias propiedades donde se vendía combustible de modo ilegal, sin embargo aseguran que se continúa con dicha actividad clandestina. Un sector de la población justifica que se abastece en lugares no autorizados debido a una presunta mala calidad de los productos que ofrecen las tres estaciones de servicio de "bandera blanca" instaladas en la localidad.

Si bien no es novedad lo que ocurre en Quines, esta semana volvió a ser noticia a partir de una publicación en Facebook del periodista Jorge Rosales, a través de sus crónicas de "In-bici-bles", mediante la que cual describió la problemática:

"Tres estaciones de servicio tiene Quines, suficientes para abastecer a todo el parque automotor de aquella localidad del norte de San Luis. Sin embargo al momento de cargar combustible, automovilistas y motociclistas eligen visitar cualquiera de los tres “lubricentros”, donde lo expenden de manera clandestina.

A nadie sorprende ya ver frente a la puerta de estos comercios, cómo los vehículos van formando una improvisada fila. 


Camionetas de la policía -que nunca faltan en la escena-, también llegan para esperar pacientemente su turno, mientras un empleado desaliñado se apresura en llenar los tanques con un bidón de plástico en la mano.

Sin beneficiarse siquiera con algún ahorro en el precio del combustible, los clientes aceptan resignados, pagar incluso unos pesos de más que en los surtidores habilitados del pueblo. Lo que a simple vista asoma difícil de comprender, para los propietarios de motos y autos –aseguran- “está más claro que el agua”.

La alusión al refrán no es casual, porque precisamente son las características del producto que venden las tres estaciones, lo que mayor desconfianza genera. Así lo afirman damnificados por fallas aparecidas en los motores, luego de haber cargado en una “bandera blanca” (nombre de las expendedoras que no se identifican con las conocidas petroleras).

La ausencia total del Estado en controles que deben ser de rutina, ha llevado a los “lubricentros” a sacar provecho de la situación, abasteciendo con combustible del cual tampoco pueden garantizar la calidad. Una irregularidad que además entraña el peligro de almacenar grandes volúmenes de nafta o gas oil, incumpliendo normas de seguridad exigidas para este tipo de establecimientos.

Lo preocupante del caso es que hecha la tibia advertencia por el municipio, los negocios se abstienen un par de días de vender. Pero luego reanudan el expendió con tranquilidad, ante la presencia de una fuerte demanda que ha perdido la confianza en las estaciones de servicio autorizadas. 

La solución -según algunos creen- llegará cuando se instale una bomba de nafta de marca oficial, y para lo cual ya estarían comprados los terrenos sobre ruta 20, camino al Zapallar. Los capitales serían de Villa Dolores, ciudad desde donde hoy es traído el combustible en pequeñas cisternas, que comercializan de manera ilegal los “lubricentros”.

De acuerdo a fuentes locales que prefirieron el resguardo de sus nombres, confirmaron que la venta de combustible ilegal continúa realizándose en algunos de los lugares donde el año pasado se realizaron operativos policiales y judiciales. Aseguran que actualmente se venden nafta y gasoil en un comercio habilitado bajo otro rubro y hasta en una vivienda particular.

La Posta intentó en varias oportunidades comunicarse con el Intendente de la localidad, Paco Macías, pero el jefe comunal no atendió el llamado.

De los pueblos del norte, ubicados a la vera de la Ruta Nacional N° 146, sólo cuentan con estaciones de servicios oficiales la ciudad de La Punta y Villa Dolores (Córdoba).